miércoles, 18 de mayo de 2011

¿TODOS CONTRA EL FUEGO?

¿TODOS CONTRA EL FUEGO?


Tragsa, la empresa estatal que contrata las UBE (Unidad de Brigada de Emergencia) por encargo de la Generalitat Valenciana, ha dicho basta tras soportar durante años los impagos del Gobierno Valenciano, que ahora mismo le adeuda unos 100 millones de euros. En 2010, la Generalitat Valenciana presupuestó 27 millones para brigadistas de emergencia, mientras para 2011, sólo hay 9 millones.
La Generalitat, pretende recortar este verano más del 70% de los refuerzos de brigadas de extinción de incendios forestales. La reducción de efectivos pone en jaque el sistema de extinción de incendios en nuestra comunidad autónoma. Nos vemos en la obligación moral de hacer lo que esté en nuestras manos para que la Consellería de Gobernación proceda a una rectificación presupuestaria que asegure el 100% de los efectivos de extinción de incendios forestales que protegen el mayor tesoro patrimonial que posee nuestro territorio, que es el entorno paisajístico del interior, sus bosques y ecosistemas y su biodiversidad. Otro de los aspectos que nos preocupan profundamente, es el riesgo que supondría la falta de personal para la integridad física de los efectivos que se enfrentarán a una emergencia de incendio forestal, dado que se incrementan las posibilidades de accidente. El gobierno del PP no tiene derecho a abandonar a su suerte nuestros bosques y ecosistemas por su negligencia al recortar los recursos necesarios simplemente por ahorrar unos euros. La falta de recursos puede resultar catastrófica para nuestros amados montes si se mantiene el déficit hídrico y las elevadas temperaturas. Los Bosques climácicos, son el resultado de siglos de crecimiento, sin altibajos, siguiendo las leyes de la naturaleza. El bosque es ese lugar que nos proporciona el placer del contacto directo con la naturaleza: el olor a roble o a pino, la pureza del árbol, el verde tan relajante. En términos generales es la garantía de conservación, nuestro seguro de vida contra la contaminación que los seres humanos soltamos al medioambiente.Dado que en muchos lugares de nuestra península es difícil asegurar la pervivencia, estamos moralmente obligados a aportar nuestro grano de arena en su defensa. El bosque es mucho más que un paisaje bonito, produce oxígeno y atrae las lluvias. Se completan de tal manera el bosque y el agua, que sin su unión, no se concibe la armonía fecunda de la naturaleza. También lucha contra la erosión, las raíces sujetan la tierra y evitan su arrastre. Además, fija los gases tóxicos y los polvos nocivos y regula el régimen hídrico y suaviza el clima. Hace 2000 años, toda la península era un bosque inmenso. Se oyen todavía decir las palabras del historiador romano, el célebre Estrabón "La península Ibérica es una masa verde sobre la cual una ardilla podría viajar desde los Pirineos al estrecho de Gibraltar sin la necesidad de bajarse de las copas de los árboles". En nuestros días se le pondría bastante difícil a la ardilla de la que nos hablaba Estrabón, ya que sólo la mitad de España (26 millones de hectáreas) puede considerarse terreno forestal. Cada año se producen en España entre 15.000 y 20.000 incendios, la mayoría, alrededor del 70% son muy pequeños, no llegando a quemar más de una hectárea. Sin embargo algunos pueden afectar a miles de hectáreas. El año 1994, el más grave que se recuerda, decenas de enormes fuegos a lo largo de las provincias mediterráneas, durante la primera semana de julio, quemaron más de 200.000 hectáreas y causaron la muerte de 32 personas. En el litoral mediterráneo la alianza del fuego y el viento de poniente propician que las superficies quemadas alcancen grandes dimensiones. Acorralar estos grandes incendios y frenar tan endiablada carrera, requiere un importante despliegue de medios técnicos y humanos. Atacar eficazmente un incendio exige una flota de medios suficiente para que puedan acudir en muy poco tiempo al lugar en que se desata. Desgraciadamente, si el recorte de personal de brigadas de emergencia sigue adelante, no habrán medios suficientes para atajar de inmediato esos conatos de incendio que forman la gran mayoría de siniestros en nuestros montes, incrementándose vertiginosamente la probabilidad de que se conviertan en grandes incendios capaces de arrasar miles y miles de hectáreas de VIDA.



No hay comentarios:

Publicar un comentario