miércoles, 27 de mayo de 2015

El Estado mantiene el nivel de esfuerzo de años anteriores en la prevención y lucha contra incendios forestales






Combatir el fuego
Vuelos nocturnos contra los incendios forestales
La Unidad Militar de Emergencias incorpora un equipo de apoyo psicológico para militares y víctimas de catástrofes
 Vuelos nocturnos contra los incendios forestales
 Efe/Levante-emv.com  La Unidad Militar de Emergencias (UME) ha incorporado a sus servicios la capacidad de vuelo nocturno en la lucha contra incendios forestales y trabaja con la Universidad Complutense en el desarrollo de un equipo de apoyo psicológico para militares y víctimas de catástrofes. A unos meses del décimo aniversario de la creación de esta unidad, el teniente coronel Javier Moreno, al mando del tercer batallón de la UME en Bétera (Valencia), ha informado hoy sobre las principales novedades de este servicio y ha hecho un balance de sus principales intervenciones. Actualmente, la UME está integrada por 3.650 militares de los tres ejércitos y está preparada para intervenir en cualquier punto de la geografía nacional (salvo Ceuta, Melilla y Baleares) en cuatro horas, en incendios, inundaciones, tormentas de nieve, terremotos, emergencias tecnológicas o medioambientales y ahora también en el ámbito psicosocial. De la experiencia en los terremotos Lorca, Haití o Nepal, además de numerosos incendios forestales, esta unidad ha incorporado nuevas capacidades y tecnologías a sus intervenciones, como el uso de drones, depósitos de agua trasladados en helicópteros o los equipos necesarios para garantizar la autosuficiencia de su personal durante una semana. Desde su nacimiento en 2005, la UME ha intervenido en 282 ocasiones, 213 de ellas incendios forestales, aunque ninguna de ellas ha constituido una emergencia de máximo nivel (3). La unidad se subdivide en 30 secciones de 50 personas, seis autobombas y dos nodrizas cada una, además de trece aviones en una hora y ocho helicópteros disponibles (cuatro en Bétera y cuatro en Colmenar Viejo) en dos horas. "Baleares es lo que más preocupa. La insularidad nos quita el sueño por lo que supone perder una hectárea en una isla, que además son referentes para el turismo", ha explicado el teniente coronel Moreno, y por este motivo se "preposicionan" medios en Mallorca y Menorca. Los primeros vuelos nocturnos en casos de incendio se realizaron el pasado 14 de mayo en el incendio de la Vall d'Ebo y también en el de anteayer en la zona del Montgó (Xàbia) y fueron posibles gracias a "la formación de los pilotos, ya que la mayoría de combates son de noche, por lo que tienen formación y experiencia en el vuelo nocturno". Los cinco equipos USAR (búsqueda y rescate urbano, por sus siglas en inglés) de los que dispone la UME son, junto con el Cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid, los únicos de habla hispana acreditado por la ONU para intervención en catástrofes (en todo el mundo hay 35). Sus miembros son capaces de manejar equipos técnicos como geófonos, perros para localizar a víctimas vivas y cadáveres, equipos de comunicación y material sanitario. "El 75 % de las víctimas que no se estabilizan al ser rescatadas fallece en 24 horas", según Moreno citando datos de la ONU. La primera intervención de la UME en el extranjero se produjo tras el terremoto de Haití (enero de 2010) y se saldó con la recuperación de 30 cadáveres.  Sobre el plan PSICUME, mediante el que se desarrolla un plan de asistencia psicológica a militares y víctimas de catástrofes, el teniente coronel ha indicado que el 8 % de las víctimas del 11-M necesitó mediación, "y hoy todavía la necesita el 5 %".  Actualmente, solo la Comunitat Valenciana y Murcia han suscrito convenios con la UME que permiten la integración de sus sistemas de emergencias: en los puestos de mando avanzado (PMA) desde donde se gestionan, se puede ver en una misma pantalla la ubicación geolocalizada de todas las unidades presentes. Como intervenciones más complicadas, el responsable del tercer batallón destaca el terremoto de Lorca, los incendios de Andilla y Cortes de Pallás en 2012, así como operaciones en Calasparra, Hellín y Zaragoza, cuando "la UME se estiró como un chicle y llegó casi al 100 % de operatividad". 

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