jueves, 16 de julio de 2015

X Aniversario del incendio en la Riba de Saelices, Guadalajara



Ecologistas en Acción
                    Incendio forestal de la Riba de Saelices
https://www.ecologistasenaccion.org/article2702.html Agosto de 2005, por Castilla-La Mancha |
Extracto del informe de la Comisión parlamentaria sobre la investigación del incendio forestal de la Riba de Saelices:
Origen. Se origina por una negligencia en la realización de una barbacoa (...) en el área recreativa de la Cueva de los Casares, en un entorno desarbolado, (...) y colindante con el río Linares, junto a una charca artificial (...), contando las barbacoas con un paravientos de 1,70 metros de altura, y distando estas infraestructuras más de 7 metros del cultivo colindante. Fue desbrozada por el Ayuntamiento de La Riba de Saelices en julio de 2005. Calificada como de menor riesgo de entre las existentes en el Parque Natural del Alto Tajo.
Características. Se produjo el denominado "triángulo del fuego", cuando con temperaturas de 30 grados, con vientos superiores o del orden de 30 kilómetros por hora y la humedad relativa inferior al 30%, el comportamiento del fuego es crítico. En este caso se suma la orografía con valles encajados y pendientes de más del 30% y la alta combustibilidad de la vegetación. Todo ello hace que se convierta en un incendio excepcional y de extraordinaria virulencia, calificado en los manuales como un "fuego imparable".
Propagación. En un incendio habitual el fuego avanza 4-5 metros por minuto y en este caso la velocidad fue de unos 50 metros por minuto. En la fase de crecimiento ya había avanzado en torno a los 10-11 kilómetros con un frente en cabeza de entre 5 y 6 kilómetros, lo que da un perímetro de fuego de unos 30 kilómetros. Por cada kilómetro de frente se estaba generando una potencia calorífica de 48 gigavatios (...) La cabeza tenía una longitud de 4 kilómetros que equivalían a 64 centrales nucleares. En las primeras horas el fuego avanzó con una velocidad de 1.300 hectáreas por hora, lo que supone 21 hectáreas por minuto. La altura de las llamas llegó a alcanzar en el frente principal entre 10 y 15 metros. El viento lanzaba las pavesas a 4 kilómetros de distancia.
Actuación. Con la envergadura descrita la única manera de atajar (el incendio) con eficacia es mediante una lucha indirecta de maquinaria pesada. Con una altura de llamas superior a dos metros no se puede efectuar el ataque directo por medios terrestres. Con llamas de más de 10 metros los medios aéreos son inoperantes.
Dispositivo de medios. En la extinción han intervenido: 39 especialistas, 62 agentes medioambientales, 734 combatientes, 26 bomberos y personal de Guardia Civil, Ejército y otros Cuerpos. Los equipos participantes fueron: 26 retenes terrestres, 3 retenes helitransportados, 3 brigadas helitransportadas, 31 autobombas, 4 patrullas con autobombas, 21 bulldozer, 1 tanque Velif, 29 unidades de maquinaria pesada, 15 aviones anfibios, 4 aviones de carga en tierra, 8 helicópteros y 3 aeronaves de coordinación. (...) Se atendieron 130.000 llamadas por 47 personas del 112.
Consecuencias.  Además de los 11 fallecidos, el incendio (...) quemó 12.875 hectáreas, de las que 3.147 pertenecen al Parque Natural del Alto Tajo. Como los montes son de titularidad municipal, una de las consecuencias es la pérdida de ingresos de los ayuntamientos procedentes de la venta de madera. Asimismo, se han visto afectados 107 agricultores y 24 ganaderos.



El fiscal pide dos años para los acusados del fuego de Guadalajara
En el incendio, ocurrido en 2005, murieron 11 miembros de un retén
Los acusados aseguran que el fuego "no empezó en la barbacoa"
El País Madrid 2 JUL 2012 - 20:48 CET  
Imagen tomada el 16 de julio de 2005 por el avión de coordinación y observación del Ministerio de Medio Ambiente en Riba de Saelices (Guadalajara). / MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE
Los tres excursionistas acusados de provocar el incendio que en 2005 causó la muerte de 11 miembros de un retén y que arrasó casi 13.000 hectáreas en Guadalajara creen que no cometieron una imprudencia al prender la barbacoa, lo que se contradice con la versión del guarda del paraje donde se inició el fuego.
Marcelino H., Iasson K. —de nacionalidad alemana— y Juan José J. C., son los tres excursionistas, únicos imputados en el juicio que se celebra en la Audiencia de Guadalajara y para quienes el fiscal pide dos años de cárcel por un delito de incendio por imprudencia grave y casi 14 millones de indemnización por los daños ocasionados al Gobierno regional.
En su declaración señalaron que el fuego no se inició en la zona de la barbacoa que estaban preparando, sino en un campo de cereal a 40 metros, aunque no pudieron precisar cómo ocurrió.
Marcelino H. sostuvo en todo momento que él era el encargado de vigilar la zona de las barbacoas y que lo hizo con todas las medidas de seguridad correctas, entre ellas la presencia de agua para sofocar cualquier conato de incendio. En similares términos se expresaron los otros dos encausados, informa Efe.
Los excursionistas afirmaron que el día del incendio, a primera hora de la tarde del 16 de julio de 2005, no era un día especialmente grave para los incendios, pues era “un día de verano agradable”. Los tres reconocieron que el guarda de la Cueva de los Casares (lugar que acababan de visitar), Emilio Moreno, les pidió que tuvieran cuidado, aunque ellos no lo tomaron como una “advertencia”.
Moreno defendió en todo momento que advirtió a los acusados de que era “una temeridad” hacer una barbacoa ese día cerca de un campo de cereal. “Ni al más tonto de mi pueblo se le ocurre ese día ponerse a hacer fuego”, manifestó Moreno, que añadió: “Si me hubieran hecho caso, ni se habría quemado el monte ni habrían muerto 11 personas”. También negó que hubiera allí cubos ni botellas ni nada de agua cuando él dejó la zona, a pesar de que se trataba de un día de “calor excesivo” y de que el viento soplaba fuerte. Algo que también ratificó el guardia civil que acudió primero a la Cueva de los Casares una vez que el incendio ya se había originado, y que añadió que el día “era muy seco y había mucho viento”.
El guardia civil identificó a Marcelino H. como el hombre que había hecho la barbacoa, y declaró que este le dijo que el fuego se “podría haber iniciado en un rastrojo junto a la barbacoa”. Al igual que él, todos los guardias y testigos que declararon este lunes afirmaron que Marcelino H. se responsabilizó desde el principio de la barbacoa.
Según la fiscalía, las llamas se originaron a primera hora de la tarde del 16 de julio de 2005 en La Riba de Saelices, cerca de la Cueva de los Casares que los excursionistas habían visitado, y que se propagaron por otros diez términos municipales que acabaron con 12.874 hectáreas, de las que más de 10.000 fueron de terreno arbolado. Al día siguiente de originarse el fuego fueron hallados los cadáveres de los 11 trabajadores del retén de Cogolludo que quedaron atrapados por las llamas al ser sorprendidos por un fenómeno de propagación del fuego “imprevisible y fortuito, que no puede imputarse a la acción de los procesados”, sostiene el ministerio público.

Sentencia 87/2012 Incendio forestal en Riba de Saelices, Guadalajara



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